miércoles 19 de octubre de 2011

FBI: Ten Most Wanted Fugitives 60th Anniversary


Ten Most Wanted Fugitives 60th Anniversary, 1950-2010 (Los diez fugitivos más buscados 60 Aniversario)US. Departament of Justice / Federal Bureau of Investigation, 2010

http://www.fbi.gov/stats-services/publications/ten-most-wanted-fugitives-60th-anniversary-1950-2010/ten-most-wanted-fugitives-60th-anniversary-1950-2010-pdf


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'LOS 10 MÁS BUSCADOS': LA LISTA CUMPLE 60 AÑOS

El 'top ten' de la mala vida

FRANCESC PEIRÓN | Nueva York. Corresponsal | 18/03/2010 | Actualizada a las 02:06h | Internacional

Thomas James Holden tiene el más que dudoso honor de ser el que inauguró la lista de los malvados. En marzo de 1950, Holden ocupó el primer puesto en la primera lista que elaboró el FBI bajo el afortunado lema de Los diez fugitivos más buscados.
Han pasado 60 años y la publicación del top ten de los perseguidos sigue vigente como un instrumento que apela a la colaboración ciudadana en la lucha contra la delincuencia. Su premisa es sencilla: "Cuanta más gente ve su cara, más difícil resulta esconderse". Un total de 494 prófugos han figurado en este ranking, de los que 463 han sido localizados (94%), subraya David Johnson, responsable de la sección de crímenes violentos de la agencia federal. No todos fueron detenidos. Algunos se entregaron, otros fallecieron y los hubo que perdieron su puesto al desvanecerse su peligrosidad por el paso del tiempo. En 152 casos, las pistas aportadas por los ciudadanos resultaron determinantes. Seis décadas después, sin embargo, la enumeración de los malignos evidencia la evolución de la sociedad. Holden era un asesino a la vieja usanza. A finales de los años veinte, tras robar un tren correo, le encarcelaron en la penitenciaría de Leavenworth. En diciembre de 1931 se fugó de forma espectacular. Le volvieron a detener y le encerraron en Kansas, donde consiguió la libertad a causa de sus dolencias cardiacas. Después de unos años de tranquilidad, en 1949, en Chicago, acabó con la vida de su esposa y de dos de sus hermanos. Huyó. Así se ganó su criminal privilegio cuando al año siguiente nació la lista. Disfrutó de su escapada durante algo más de quince meses. Hoy, en el número 1 figura, cómo no, Osama bin Laden. Su historial es muy diferente, de una dimensión descomunal. Es el más buscado desde que en 1998 se le consideró el máximo responsables de las bombas contra las embajadas de Estados Unidos en Tanzania y Kenia, con más de 200 muertos. Luego sumó el 11-S. Ahí continúa, aunque su búsqueda no pasa, ni de largo, por ser la más prolongada desde que se instauró este mecanismo publicitario reforzado con el pago de recompensas. La agencia mantiene el mínimo de 100.000 dólares. "Unos tienen más gratificación que otros. La de Bin Laden es mucho más significativa", indica Johnson. Se sitúa "por encima del millón", sin aclara más. De momento, el enemigo público número 1 del siglo XXI está lejos de la marca absoluta. A Donald Eugene Webb se le incluyó en la relación el 4 de mayo de 1981 por la muerte del jefe de policía de Saxonburg, en Pensilvania. Le borraron 25 años y diez meses después al considerar que ya no cumplía los requisitos. Webb continúa siendo hoy un fugitivo. En el otro extremo, Billie Austin Bryant. Permaneció dos horas, el 8 de enero de 1968. Un vecino de Washington denunció que había oído unos ruidos procedentes del ático. Era el de Bryant, y a escasas cuatro manzanas acabó con la vida de dos policías. El origen del top ten hay que buscarlo en 1949. El periodista James Donovan, de la agencia News Services, formuló una pregunta en los cuarteles del FBI: "¿Cuáles son los diez tipos más peligrosos que están buscando?". Su artículo generó tal reacción que al año siguiente, el entonces director de la agencia, Edgar J. Hoover, instauró la lista. Por esta enumeración han pasado personajes como James Earl Ray, el asesino de Martin Luther King; Andrew Cunanna, el autor de la muerte de Gianni Versace, o el radical antiabortista James Atomic Dog Koop. Earl Ray es uno de los seis nombres que han aparecido dos veces. Al líder negro lo mató el 4 de abril de 1968. Dos meses después le detuvieron en Londres, cuando trataba de coger un avión para ir a África. Reapareció en la lista en 1977, después de fugarse del penal de Brushy Mountain, en Tennessee. Le hallaron en un bosque, camuflado bajo un montón de hojas. La primera mujer, en 1968, fue Ruth Eisemann-Schier. Se la detuvo por el secuestro de la hija de un millonario de Atlanta. Sexagenaria, la lista se ha consolidado. De colgar los carteles en las oficinas de correos se pasó a la prensa y la televisión. Hoy se ha dado un paso más. "Seríamos negligentes si no utilizáramos todos los medios posibles", destaca Johnson al comentar la apertura de la página en Facebook, un microblog en Twitter y las aplicaciones para móviles. "Tenemos tres millones de visitas a nuestra página de internet", asegura. De hecho, casi la mitad de las localizaciones se hacen fuera del país. México es el preferido para escapar. La cooperación internacional resulta ahora esencial. A Bin Laden le acompañan, entre mafiosos y sicarios de la droga, cinco personas hispanas o de origen hispano. "Para incluir a alguien en la lista –afirma Johnson– se ve su historial. Sus crímenes son horribles, y no tiene nada que ver con su etnia o su país". La posible pena de muerte, insisten en el FBI, no ha de crear recelos a la hora de las extradiciones. "Se ha exagerado el uso de la pena capital", sostiene Dean Joyce, de operaciones internacionales. Al apresarlo, Thurma Green les dijo: "Os esperaba ayer".


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